
La decisión del presidente saliente de no presentarse a la reelección y apoyar en su lugar a su vicepresidente ha sido recibida con una mezcla de respeto y euforia.
El presidente de los Estados Unidos Joe Biden pronunció su discurso de despedida en la Convención Nacional Demócrata este lunes por la noche, diciendo: “Os he dado lo mejor de mí” y disfrutando de una larga ovación que reflejaba la energía liberada por su decisión de ceder el escenario a la vicepresidenta Kamala Harris.
Biden, de 81 años, recibió una bienvenida de héroe varias semanas después de que muchos en su partido le presionaran con éxito para que abandonara su candidatura a la reelección tras un desastroso debate con Donald Trump.
Una nominación tardía para Harris
Un mes después de ese cambio sin precedentes a mitad de campaña, la noche inaugural de la convención en Chicago se diseñó como una plataforma para que el presidente en funciones hiciera una salida gloriosa y lanzara a Harris hacia su enfrentamiento con Trump, cuyo regreso a la Casa Blanca es visto por muchos demócratas como una amenaza existencialpara el futuro de la democracia estadounidense.
El lunes, Biden insistió en que, a pesar de las informaciones contrarias, no albergaba ningún rencor por el inminente final de su mandato, y pidió al partido que se uniera en torno a Harris.


