
Cada 20 de junio, la República Argentina se une para conmemorar el Día de la Bandera, una fecha que coincide con el aniversario del fallecimiento del general Manuel Belgrano. Esta jornada rinde tributo a un símbolo patrio que cohesiona e identifica a todos los argentinos, y a la figura insigne de su creador.
La celebración del Día de la Bandera fue instituida oficialmente en 1938 mediante la Ley N.° 12.361, promulgada durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz. Esta normativa afianza el reconocimiento a la trascendental contribución de Belgrano en los cimientos de la Nación.
Aunque abogado de profesión y un intelectual de vastas ideas, Belgrano no provino de la carrera militar. Su compromiso con la Patria lo llevó a asumir responsabilidades castrenses cuando la situación lo demandó. Su iniciación en el combate tuvo lugar en 1807, en el marco de la segunda invasión inglesa. Posteriormente, se integró al Regimiento de Patricios como sargento mayor, iniciando una trayectoria que lo conduciría a liderar ejércitos en momentos cruciales de la gesta independentista.
En 1810, tras ser designado vocal de la Primera Junta de Gobierno, se le encomendaron misiones de máxima importancia, culminando con la dirección del Ejército del Norte.
A principios de 1812, fue enviado a Rosario con la misión de fortificar la costa del río Paraná y proteger el litoral de las incursiones realistas. En aquel emplazamiento, Belgrano instaló las baterías Libertad e Independencia. Desde esas barrancas históricas, el 27 de febrero de 1812, comunicó al Primer Triunvirato: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia”. En ese memorable acto, a orillas del Paraná, ondeó por primera vez la enseña celeste y blanca.
Tras sus decisivas victorias en Tucumán y Salta, y luego de enfrentar los contratiempos de Vilcapugio y Ayohuma, Belgrano cedió el mando al entonces coronel José de San Martín, con quien compartía una visión estratégica basada en la organización y disciplina de las fuerzas armadas.
Su influencia fue determinante en el Congreso de Tucumán, y posteriormente fue nuevamente designado general en jefe del Ejército del Norte, rol que desempeñó bajo circunstancias de extrema complejidad.
Falleció el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires, en su casa natal. Al cumplirse un nuevo aniversario de su deceso, la Nación honra a este prócer insigne que trascendió a la inmortalidad no solo como el creador de la Bandera Nacional, sino también como un pensador lúcido, un estratega militar y un conductor que sostuvo los ideales de la Patria en sus años formativos más desafiantes.
Redaccion FM La Portada


